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Extracción y conservación de leche materna

En este apartado de nuestra tienda, podrás encontrar todos aquellos productos que te ayudarán a extraer la leche para posteriormente dársela a tu bebé de forma cómoda, segura y fácil. Asimismo podrás elegir entre diferentes métodos de conservación para que puedas almacenarla y que tu hijo disponga de ella siempre que sea necesario.

La leche materna es el primer alimento que recibe el bebé y es en realidad el que más beneficios le aporta, ya que está llena de nutrientes y vitaminas naturales q...

En este apartado de nuestra tienda, podrás encontrar todos aquellos productos que te ayudarán a extraer la leche para posteriormente dársela a tu bebé de forma cómoda, segura y fácil. Asimismo podrás elegir entre diferentes métodos de conservación para que puedas almacenarla y que tu hijo disponga de ella siempre que sea necesario.

La leche materna es el primer alimento que recibe el bebé y es en realidad el que más beneficios le aporta, ya que está llena de nutrientes y vitaminas naturales que favorecen su desarrollo y le pueden evitar determinadas enfermedades. La lactancia materna no sólo es beneficiosa para el bebé sino que también lo es para la madre. Sin embargo, puede haber casos o situaciones que impiden a una mamá dar el pecho y es por esto que existen sacaleches para poder extraerla y conservarla para su posterior consumo. De esta forma el bebé puede seguir beneficiándose de alimentarse con la leche de su mamá y seguir recibiendo de esta manera todos los aportes nutricionales naturales que ésta contiene.

La extracción de leche materna permite retirarla del pecho y almacenarla para un consumo posterior. Aprender a extraerla, ya sea de manera manual o mediante sacaleches eléctrico, supone dedicar cierto tiempo para lograr que aumente el reflejo de eyección, que es lo que permite que la leche salga a través del pezón. Cada mamá puede elegir entre diferentes sistemas para extraerla y almacenarla, pero es importante tener en cuenta determinadas cuestiones para hacerlo correctamente y que la leche pueda así conservar todas sus propiedades. Existen productos sacaleches en el mercado que permiten la extracción de manera manual, teniendo que bombear con las manos para retirar la leche a través de una especie de embudo y que suelen funcionar como lo hace una jeringa, generando una especie de vacío que permite al líquido salir. Por otro lado, los sacaleches eléctricos son una alternativa que permiten retirar la leche materna tanto de un pecho como de ambos a la vez y funcionan con un control que, mediante un motor, genera las acciones de succión a través del embudo. 

Es importante tener en cuenta que al dar el pecho, la leche pasa directamente del cuerpo de la mamá al del bebé y que con el proceso de extracción incluimos un paso más. Esto aumenta el riesgo de proliferación de bacterias, por lo que sea cual sea el método elegido para extraerla, hay que seguir unos pasos que preserven la higiene en todo momento, como son tener las manos perfectamente limpias en el manejo de los sacaleches y que éstos estén asimismo en óptimas condiciones de limpieza. Estas mismas normas son aplicables también al proceso de almacenamiento o conservación de la leche materna, pues sólo así podremos confiar en que el alimento que recibirá el bebé estará en las mejores condiciones.

Para el almacenamiento, al margen de establecer una rutina de higiene minuciosa, es necesario tener en cuenta qué tipo de recipientes son los que utilizaremos. Los mejores para esto son aquellos botes de plástico libres de agentes como el Bisphenol A (BPA) o también de vidrio, siempre aptos para alimentos. Es posible utilizar bolsitas especiales que están ya diseñadas para el almacenamiento de la leche. 

También es muy importante conocer el tiempo máximo que la leche permite ser almacenada antes de su consumo, el cual dependerá de qué método de extracción que se elija  y la temperatura de almacenamiento. Es importante, en cualquier caso, fechar siempre los recipientes para tener un control más exhaustivo y no cometer equivocaciones que puedan deteriorar la leche. Generalmente, el calostro, que es un líquido muy rico en proteínas y sales minerales que segregan las glándulas mamarias previa subida de la leche, se puede conservar a temperatura ambiente entre 27 y 32o entre 12 y 24 horas. La leche madura, aquella que produce normalmente la mama para alimentar al niño, se puede conservar a 15o unas 24 horas, entre 19 y 22o unas 10 horas y a 25o entre 4 y 8 horas. Si la conservamos en un frigorífico, es necesario hacerlo a una temperatura entre 0 y 4y durará en óptimas condiciones entre 5 y 8 días. En el caso de congelar la leche, existen 3 posibilidades: hacerlo en un congelador dentro del mismo frigorífico, que entonces podremos conservarla 2 semanas, hacerlo en un congelador que es parte del frigorífico pero con compartimento separado, en cuyo caso podrá durar unos 3 o 4 meses y hacerlo en un congelador aparte tipo arcón que pueda mantener una temperatura más o menos constante de unos -19 o -20o, que entonces podremos conservarla 6 meses o más. 

En el proceso de descongelado de la leche es importante evitar hacerlo pasando directamente de un congelador a un microondas o al baño maría. Lo más recomendable es que al menos repose una noche en el frigorífico para que su temperatura vaya en aumento progresivamente y ya a continuación se puede ir añadiéndole temperatura por ejemplo manteniendo el tarro bajo un chorro de agua tibia o sumergido en un recipiente mayor con agua también tibia. No es aconsejable que la leche hierva y se puede volver a refrigerar, pero nunca volver a congelar

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